Hay sonidos que traspasan el aire y se sienten directo en el pecho. El retumbar de un tambor, la madera seca marcando el compás y cientos de voces entonando al unísono una misma melodía. El próximo sábado 10 de octubre a las 18:00 hs, las calles de Villa María se transformarán en el escenario de una de las expresiones más enérgicas y emotivas de la cultura vasca: la Tamborrada.
Nacida en las calles de San Sebastián (Donostia) a comienzos del siglo XIX, la Tamborrada tiene un origen tan irónico como festivo. Durante la ocupación napoleónica, las mujeres y habitantes de la ciudad se burlaban del paso de las tropas francesas imitando con sus cubos y barriles de agua el ritmo de los tambores militares. Con el tiempo, aquella sátira popular se convirtió en el hito identitario más grande de la capital gipuzkoana, festejado cada 20 de enero en la fiesta de San Sebastián.
Ese mismo espíritu de fiesta, memoria y comunidad es el que cruza el océano para instalarse en la Semana Nacional Vasca Villa María 2026. A las 18:00 hs, delegaciones de Euzko Etxeak de todo el país se unificarán en un solo bloque. Ataviados con las vestimentas tradicionales —cocineros con sus emblemáticos gorros y delantales blancos, junto a aguadoras y soldados luciendo trajes de época—, tambores y barriles resonarán al unísono.
El repertorio principal que encenderá el trayecto incluye las piezas clásicas compuestas por el maestro Raimundo Sarriegui:
- Donostiako Martxa: El himno indiscutido que hace vibrar a cada vasco, donde el golpe de palillos y la voz se funden en una sola fuerza.
- Diana: La alegre pieza instrumental que despierta el entusiasmo y marca el inicio del festejo.
- Iriyarena y Tatiago: Melodías ágiles y rítmicas que ponen a prueba la destreza de los tamborileros y contagian el baile a todos los vecinos y visitantes a lo largo del recorrido.
Más que un desfile musical, la Tamborrada en Villa María es un acto de hermandad. Cientos de personas de distintas generaciones latiendo a un mismo ritmo, demostrando que la cultura no solo se contempla: se vive, se marcha y se retumba juntos. ¡Apresta tus palillos y sumate a celebrar nuestras raíces!
